Ante las dificultades en el competitivo sector comercial de lanzamiento, ABL Space ha experimentado una transformación significativa. La empresa, fundada en 2017, inicialmente tenía como objetivo revolucionar el mercado de lanzamiento de pequeños satélites con su cohete RS1. Sin embargo, después de sufrir contratiempos, incluyendo dos intentos fallidos de lanzamiento orbital, ABL ha tomado la decisión estratégica de orientarse hacia el sector de la defensa.
El 19 de febrero, el fundador y CEO Dan Piemont anunció un cambio de marca a Long Wall. Esta nueva identidad refleja el cambio de enfoque de la empresa hacia el desarrollo de sistemas de defensa antimisiles contenedorizados y cohetes objetivo para el ejército de EE. UU. El nombre, inspirado en las antiguas estructuras defensivas atenienses, simboliza la nueva misión de la empresa. Piemont destacó la necesidad del Departamento de Defensa de soluciones rentables para las pruebas de vuelo hipersónico y la defensa antimisiles, afirmando: "El Departamento de Defensa ha dejado claro su necesidad de soluciones más rentables para las pruebas de vuelo hipersónico y la defensa antimisiles."
La estrategia de Long Wall implica reutilizar el cohete RS1 como vehículo objetivo para pruebas militares, simulando amenazas entrantes en ejercicios de fuego real o probando interceptores de misiles avanzados. Si bien Long Wall aún no ha anunciado ningún contrato, este movimiento refleja una tendencia creciente entre las startups espaciales que buscan oportunidades dentro de la industria de la defensa, impulsadas por el aumento de las tensiones geopolíticas y la inversión del Pentágono en tecnologías hipersónicas y de defensa antimisiles. Se espera que esta transición ofrezca perspectivas lucrativas para la empresa.